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Cihuatán

Este sitio arqueológico se encuentra a 36 km al norte de la ciudad de San Salvador, ubicado entre la carretera Troncal del Norte y el río Acelhuate, a 4 km del municipio de Aguilares.

Cihuatán fue reportado por primera vez en 1927, y en 1929 Antonio E. Sol, llevó a cabo pequeñas excavaciones. Las ruinas fueron reportadas nuevamente por John M. Longyear , primero hacia 1944, sucediéndose en años posteriores una serie de pequeños reconocimientos, pero es hasta en 1985, cuando se realiza una excavación formal, con el trabajo integrado de la Universidad de El Salvador y del Museo Nacional “David J. Guzmán”. Esta investigación dio como resultado el hallazgo sensacional de una figurilla con ruedas.

Según lo indican las fuentes más confiables, este asentamiento precolombino siempre se ha conocido con el nombre de Cihuatán, vocablo de origen Nahuat que significa “Lugar de mujeres” y de acuerdo a estudios anteriores fue ocupado por varios grupos humanos en distintas épocas, siendo la ultima fase de ocupación, en el periodo post clásico la más importante y sobre la que más se investiga por ser inmediatamente anterior a la conquista.

Los restos que allí se encuentran están diseminados en un área bastante grande considerándose que puede alcanzar una extensión de 80 manzanas, es decir, 55 hectáreas, y si bien este lugar no ha sido explorado en su totalidad, los reconocimientos y estudios realizados hasta hoy, especialmente la cerámica encontrada, han  permitido conocer un poco más las características de los grupos de construcción, así como el tipo de sociedad y en gran parte las costumbres y expresión artística de las culturas que allí se desarrollan.

 

Actualmente se sabe de la existencia de dos grandes complejos arquitectónicos de tipo religioso que son: el centro ceremonial poniente y centro ceremonial oriente, situados en extensiones de terreno diferentes

uno del otro y cada grupo de construcciones presenta características diferentes.

Se destaca en este sitio una importante sección amurallada que  por su amplitud parece  ser uno de los tradicionales patios de juegos de pelota que constituían a la vez una entretención y una especie de rito religioso -entre los aborígenes. A estos lugares se les llama “tlatchtli”. Tiene una extensión aproximada de 60 mt de largo por 35 de ancho.                   La pirámide principal tiene una altura de 12 mts con una base de 36 mt por lado. Además, existe una serie de escalones que posiblemente se continuaban en otras estructuras que se han perdido, pero cuya función podrá deducirse examinando otro vestigio, ya que la mayor parte del área no ha sido estudiada.

Centro ceremonial oriente: parece tener una extensión mayor que el  anterior. Se han encontrado con frecuencia fragmentos de cerámica en la superficie de los terrenos. Por otra parte, se forman varios niveles que bajan hasta las márgenes del río Acelhuate, al oriente del sitio, donde empieza un valle fértil donde se cultiva en gran parte el maíz y la caña de azúcar. Esta zona es la menos definida y se cuenta con muy poca información relativamente, ya que fotos  aéreas y la observación de montículos y otros restos de construcción permiten afirmar acerca de la magnitud de este centro ceremonial.

 

karen Olsen Bruñís, del departamento de antropología de la Universidad de San Francisco, considera “que el sitio de Cihuatán fue urbano en el sentido común, pero no era una ciudad de la forma compacta. Mayor similitud tiene con otras ciudades del sur de Mesoamérica, si se observa un centro formado por estructuras bien contiguas y rodeado de colonias cuya densidad es variable”.

Cihuatán está considerado como uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de El Salvador, pero queda  aún mucho por estudiar  acerca de su historia y de su carácter como testimonio de las culturas del pasado. Hoy se sabe que fue un importante centro de cultura Nahuat clasificado dentro del periodo posclásico.