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Las Calabiuzas de Tonacatepeque

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En las afueras de San Salvador, cada primero de noviembre el municipio de Tonacatepeque escenifica coloridas y autóctonas facetas de la mitología cuscatleca.

La tradición de “La Calabiuza” es única en el país. Esta festividad remonta  a una época de antaño que reúne creencias católicas, como la celebración del día de los santos, con la costumbre de pedir una porción de ayote en miel casa por casa, mezclada con la interpretación de personajes legendarios y muy populares de El Salvador.

También encontrará múltiples actividades culturales como la narración de cuentos y leyendas salvadoreñas, música en vivo como la marimba, exposiciones fotográficas y de máscaras tradicionales elaboradas artesanalmente, quema de pólvora y la repartición del ayote en miel para todos los visitantes.

La pedigüeña del ayote

Según los lugareños, inicialmente las personas del pueblo tenían la costumbre de preparar ayote en miel, un peculiar dulce típico salvadoreño. Entonces, niños y niñas se daban cita para “la pedigüeña del ayote” casa por casa y depositarlas en morros. Los infantes solían vestirse de ángeles con velas encendidas en morros con agujeros, llamando a este accesorio como “las calabiuzas”, que servían para iluminar el camino.

En el recorrido, los participantes tenían que cantar el estribillo “Ángeles somos del cielo. Venimos pidiendo ayote para nuestro camino mino mino” acompañados de ritmos al son de tambores y pitos; luego les entregaban su porción de ayote en miel.

Se dice que algunos usaban máscaras, otros pintaban sus rostros o salían descubiertos; quienes no tenían morro para iluminar se las ingeniaban utilizando otros objetos esféricos con agujeros.

A la fecha no hay un dato exacto que indique desde cuándo se inició con esta tradición pero se presume que comenzó en el siglo XVIII. Sin embargo se tiene registrado que en la época del conflicto armado, la práctica de esta costumbre disminuyó.

La mitología cuscatleca en las nuevas generaciones

En 1992 numerosos niños y  jóvenes  de Tonacatepeque organizaron una nueva forma de celebrar la pedigüeña del ayote. Con el fin de rescatar la identidad cultural de nuestro país los participantes desde entonces protagonizan a personajes mitológicos como la Siguanaba, el Cipitío, el padre sin cabeza, el cadejo, el justo juez de la noche, el gritón de la noche, Shasca la virgen del agua y la infaltable carreta chillona donde se movilizan los jóvenes y otras representaciones fantasmales como Catrina, una representante de los querubines de la “Santa Muerte”, quienes hacen su recorrido desde el cementerio de Tonacatepeque al anochecer de cada primero de noviembre.

Poco a poco esta tradición tomó fuerza. La Alcaldía Municipal se encarga de incentivar a los participantes por medio de premiaciones a la mejor carreta chillona y la mejor representación mitológica exigiendo que las creaciones sean estrictamente elaboradas con material natural (puesto que el industrial está descalificado) apostando por la mejor creación.

Los jóvenes utilizan huesos de animal como cuernos de vaca, cabello, cal, arena, piedra, morros, mecate, entre otros. Cada grupo participante es muy celoso de guardar sus propuestas y por lo general son más de 30 personas que trabajan, por lo menos, con un mes de anticipación a la fiesta de la Calabiuza, cada primero de noviembre.

Cabe destacar que esta fiesta pretende realzar la mitología cuscatleca, por lo que sus lugareños insisten que no se le confunda con otras como el Halloween ya que lo consideran inapropiado. A pesar de que este sea una combinación de prácticas y creencias, los visitantes disfrutan de estos coloridos e impresionantes desfiles protagonizados por jóvenes que pretenden asustar y a la vez entretener a quien se cruza en el camino al compás del tambor y pitos. Este recorrido concluye en el parque central José María Villafañe.

Día del ayote en miel

Miles de trozos de ayote son artesanalmente preparados con la tradicional miel de panela cada primero de noviembre. Esta repartición es el culmen de la fiesta de La Calabiuza donde turistas nacionales como extranjeros se dan cita para descubrir esta faceta tan extraordinaria de las tradiciones salvadoreñas.

También podrá degustar de pupusas o las típicas “hojuelas”, un bocadillo dulce que se prepara únicamente para el 2 de noviembre en alusión al Día de los Difuntos. Esta es vendida por paquetes ya sea de tres porciones por $1.00 USD.

Podrá disfrutar de otra bebida salvadoreña conocida como el tradicional “Ponche”,  la cual está preparada a base de leche caliente y que puede acompañarla de agua ardiente o cualquier otro licor desde $1.00 USD.

Cómo llegar

De San Salvador podrá tomar la Carretera Panamericana en dirección a Soyapango. Luego diríjase hacia San José Guayabal, en las cercanías de San Martín. La entrada de acceso podrá hacerla en San José Guayabal o a través de la Colonia Altavista de Soyapango.

Ruta de buses: 115 bus o ruta 88 desde el Parque San José, Centro de San Salvador. También podrá abordar la ruta 190 desde San Martín. Costo de pasaje desde $0.40 USD.

Más información

Alcaldía Municipal de Tonacatepeque: (503) 2325-8210

Casa de la Cultura de Tonacatepeque: (503) 2322-0302

Sitios web de interés:

-          http://www.mytonaca.com

-          http://www.mipuebloysugente.com

Información complementaria

Durante el festejo del Día de la Calabiuza se representan diversos personajes de la mitología cuscatleca que poco a poco se ha dejado en el olvido. Sin embargo, el municipio de Tonacatepeque busca rescatar este elemento primordial de la identidad cultural salvadoreña. A continuación una breve reseña de los personajes más destacados de esta festividad:

-          La Siguanaba: llamada también “La Sihuanaba” pertenece a la mitología salvadoreña y guatemalteca. Su nombre se deriva del quiché “Siguan” barranco, abismo; “waná”, hermana y “B´a”, espectro.

Este personaje se le conoce como una mujer fantasma de aspecto bello que se les aparece a los hombres. Según la leyenda aparece en lugares oscuros y solitarios. Ella es hermosa a primera vista pero cuando los hombres se le acercan, gira y se convierte en un ser horrible.

  -          El Cipitío: Hijo de la Siguanaba y nieto del dios Tlaloc. Este personaje se le recuerda como un ser que fue castigado junto a su madre por descuidar al nieto de Tlaloc. Su aspecto es la de un niño; su vestimenta es muy peculiar ya que viste de manta y un sombrero de punta y ala ancha. Se le conoce como un personaje que busca a las señoritas bonitas para fastidiarlas constantemente.

 

-          El justo juez de la noche: Por tradición oral es un fantasma que recorre en los pueblos hasta altas horas de la noche sobre un caballo negro y reprime a quienes vaguen a esas horas ya que él es el dueño de la noche.  Algunas narraciones dicen que es un sujeto alto sin cabeza y que aparece una columna de humo.

 

-          El Padre sin cabeza: Se dice que los viernes en la noche, a las doce en punto, sale del portón principal de la Iglesia del Rosario (en el Centro de San Salvador), el Padre sin cabeza y deambula por las calles como alma en pena. La leyenda relata que murió en pecado mortal, sin confesión  y que había perdido la cabeza por una pasión amorosa. Otra versión dice que es el alma de un sacerdote que luchó en una revuelta con unos campesinos pero y que murió decapitado.

-          Shasca, la virgen del agua: La tradición oral relata que en la Barra de Santiago, zona de manglares de Ahuachapán, Shasca era la diosa de los pescadores y salía en las noches de luna sobre una canoa blanca, acompañada de su amado Acayetl. 

Su padre, Pachacutec la había comprometido en matrimonio con Zutuhil, un príncipe de la tribu local. Como su padre se oponía al romance con Acayetl, éste ordenó que le mataran con una flecha; Chasca fue testigo del asesinato y decidió atarse una piedra a la cintura y se arrojó a las aguas del mar.  Se mantiene la creencia que en las noches de luna aparecen Shasca y Acayetl juntos en la canoa blanca.

-          El cadejo: Esta es una figura mítica creada por Dios que protegía a los humanos. Tiene una similitud a la de un perro, con ojos rojos y de color blanco. Se dice que el demonio, enojado por la acción divina, formó una copia de color negro y provoca pavor a quien lo observa. Por lo tanto hay un cadejo blanco, que representa un espíritu de luz y el negro que pretende robar el alma de los recién nacidos o niños pequeños.

 

-          La carreta chillona: La historia se remonta en los pueblos de San Vicente, al oriente de El Salvador. Los lugareños creían que esta carreta embrujada le apareció a una mujer chismosa llamada Cirinla.

Esta se desplazaba sin bueyes, con puntas de palos con calaveras humanas y con sonrisas grotescas. Estaba cargada de cadáveres decapitados que se retorcían. Los arrieros, en lugar de una cabeza tenían un pequeño manojo de zacate y en su mano izquierda tenían una puya y un látigo negro.  Se dice que danzaban y tiraban latigazos a los cadáveres nombrando a las personas chismosas e hipócritas del pueblo al que visitaban. La tradición cuenta que Cirinla murió del susto en cuanto se encontró con esta carreta chillona.

 

Ubicación satelital

Altitud 2026 pies

N 13°46.794´

W 89°07.066´

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